¿El sentido de la vida?. ¿Debería tener un sentido? o ¿para qué saberlo?.
Ya sé, tú, tan joven... te gustaría ver algo en el horizonte. Un sendero bajo tus pies. ¡Ay!, esos porqués infantiles todavía repitiéndose en tu boca de fresa. ¿Porqué un sentido?. ¿Porqué no el caos?.
El sentido de la vida...
He salido esta mañana de casa, el naranja del sol naciente, quizá el canto de un pájaro, luego el coche, el instituto, he impartido mis clases, no te he visto, he andado en algún hueco entre horas los pasillos vacíos. Los pasillos vacíos son mi reino, marco el paso recorriéndolos mientras tarareo aquella melodía tan bonita de "Novecento". Nos imagino al frente de los huelguistas, yo chaqueta al hombro, tu con un niño en brazos. Una imposible imagen que se tragan las puertas, esas que se acercan tambaleándose, se abren y se cierran y otro pasillo y otro y otro y hola y adiós y se acabó y a la calle y ¿dónde te habrás metido?.
Mi mujer se ha ido hoy al Corte Inglés. He comido solo, en un chino. Tampoco estabas dentro del lollito de plimavela cuando lo he cortado. Sólo col y trocitos de jamón york. He vaciado una botella de vino y no, no estabas dentro.
El sentido de la vida...
Es una digestión cósmica. Comer y ser comidos. Digerir y ser digeridos. Y, antes de ser expulsados por el agujero del culo del Universo hacia una insondable cloaca, recordar tus braguitas azules. Es la memoria, Loli, la memoria, el ADN de los días, lo que sabes, lo que has sentido, lo que viviste, el motor, el asesino que te empuja al abismo del futuro. Quizá el sentido de mi vida sea una imagen que aparecerá en el último momento de mi agonía: el recuerdo de mi cara reflejada en tus ojos, el recuerdo de un paraíso perdido.
Tú no estarás allí, para entonces llevarás años casada o viviendo con tu novio de ahora u otro que vendrá después. Yo habré seguido con mi rutinario matrimonio y mi rutinaria vida.
¡Ay!, Loli, te echo de menos antes de perderte..
No faltes este jueves a nuestra cita.
¿El sentido de la vida?. El sentido de mi vida es un jueves por la tarde. El tuyo no lo sé, chocho. ¡Qué bruto me pones!. ¡Y qué melancólico!.
Manuel Maciá. Alicante, Febrero, 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario